El nuevo gobierno de Valsequillo costará 95.000 euros menos al municipio. Bajo el compromiso moral de primero demostrar, y luego pedir, el grupo de gobierno ha sido fiel al principio impulsado cuando aún estaba en la oposición y decidieron reducir las retribuciones a Francisco Atta y su gobierno. Tal y como expresamos en este medio, una buena gestión merece una justa retribución, y viceversa. Pero, en este minuto, las urgencias son otras, y el gobierno acierta en centrarse en ellas, especialmente con la herencia envenenada que ha heredado.
Francisco Atta, como es habitual, intentó argumentar su discurso mezclando una verdad (un liberado más), y obviando la principal: el ahorro para los contribuyentes será de 95.000 euros. Este sencillo ejercicio de sumas y restas, desmonta por completo su intervención. Poner especial énfasis en lo primero y pasar por alto lo segundo, demuestra la catadura moral del sujeto, así como su desprecio por la ciudadanía, a cuya inteligencia insulta.
Cuando Fabiola Calderín se preguntó cuánto tardaría el nuevo gobierno en subirse el sueldo, algo que ya ha sido descartado en la presente legislatura, en realidad, no describía a los actuales dirigentes, sino a sí misma, porque eso es lo que hubiera hecho ella. De hecho, es lo que hizo. Junto a Francisco Atta y el resto de concejales de su grupo, elevó sus retribuciones hasta el máximo permitido por la ley.
Ambos ya no tenían nada que ofrecer en el gobierno. Visto lo visto, en la oposición, tampoco, salvo los habituales anuncios catastrofistas de desgobierno, algo de lo que, no hay duda, son expertos. Visionarios de un futuro inexistente y ciegos de un pasado real.
El nuevo gobierno está centrado en lo importante: solucionar la montaña de problemas que amenazan el desarrollo de Valsequillo, y primar el interés general sobre el particular. Ahora prevalece la responsabilidad, el sentido común y la necesidad de abordar lo urgente. En lugar de anteponer intereses personales, Valsequillo tiene un gobierno que se ocupa de los problemas reales. En política, como en la vida, lo que realmente importa no son las palabras, sino las acciones. Y las primeras que está ofreciendo este gobierno son las de una administración seria, responsable y centrada sacar a Valsequillo de la era gris, triste y caótica anterior.






























