Valsequillo Digital.
Tres décadas después de su fallecimiento, el municipio de Valsequillo salda una deuda de gratitud con una de sus figuras más queridas y serviciales. Teresa Muñoz ha sido nombrada Hija Predilecta a título póstumo por la corporación municipal, un distintivo que premia una vida entera dedicada al cuidado de los demás. Así lo recoge el periódico La Provincia en un emotivo artículo.
Nacida en 1914 en Valsequillo, Teresa representó a una generación de mujeres pioneras. En una época en la que el acceso a la educación formal femenina era sumamente restringido, logró cursar estudios hasta el equivalente al actual segundo de bachillerato. Su inquietud y fe la llevaron tempranamente a ingresar en la orden de las Clarisas como monja de clausura. Durante la Guerra Civil (1936-1939) se trasladó a Melilla, donde ejerció como enfermera en un hospital militar, un entorno en el que descubrió su verdadera vocación sanitaria.
🩺 Del ambulatorio de Telde a los caminos de Valsequillo
Tras examinarse y superar los exámenes en la Facultad de Medicina de Cádiz, Teresa pasó a formar parte de la Seguridad Social. Desarrolló su trayectoria profesional en el ambulatorio de Telde (actual Centro de Salud de San Juan), donde llegó a ocupar el cargo de enfermera jefa. Sin embargo, su labor asistencial no se detenía tras cumplir su jornada laboral:
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El botiquín de casa: En su propio domicilio mantenía un dispensario equipado con inyectables, pomadas y material de cura para asistir a todo aquel que acudiera en busca de alivio.
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Atención nocturna en los barrios: Sin importar las inclemencias del tiempo, recorría por las noches los caminos de tierra del municipio para atender a los enfermos y ancianos que no podían desplazarse.
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Una flor por una cura: Rehusando cualquier compensación económica, sus vecinos solían agradecerle sus servicios regalándole flores y plantas (como geranios), convirtiendo la flora local en el símbolo de su dedicación.
🌹 Humildad y memoria viva
Teresa Muñoz falleció un Viernes Santo, el 14 de abril de 1995, a los 82 años de edad. Tal como relata su sobrino, Juan José Rodríguez Muñoz, este reconocimiento como Hija Predilecta habría sido recibido por ella con profunda gratitud, aunque con la absoluta humildad que marcó su existencia.
Con este nombramiento, Valsequillo inmortaliza el ejemplo de una mujer cuyo verdadero motor fue el servicio público, la solidaridad y el amor al prójimo.






























