La reciente visita del ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, a nuestro municipio no es un evento aislado ni fruto del azar. Es, por encima de todo, un espaldarazo explícito a la capacidad de gestión y a la solvencia del equipo de gobierno que lidera Juan Carlos Hernández Atta.
La historia de este éxito comenzó con una crisis heredada. El 18 de noviembre de 2025, apenas un día después de asumir la alcaldía tras la moción de censura, el nuevo grupo de gobierno recibió una noticia demoledora: el 31 de diciembre era la fecha límite para ejecutar la subvención de un millón de euros concedida en 2022 por el Ministerio de Cultura para el Cuartel de El Colmenar. Si no se cerraba la compra antes de fin de año, Valsequillo perdería ese millón de euros, más los intereses.
Ante el abismo de perder una oportunidad histórica, no hubo espacio para la queja, sólo para el trabajo extenuante. En una carrera contra el reloj de apenas 32 días, el Gobierno municipal, junto a un equipo técnico y jurídico volcado en todas sus áreas, logró lo que parecía imposible: desbloquear informes, responder alegaciones y cerrar un acuerdo con la familia Macías. El propio alcalde se implicó personalmente en unas negociaciones donde el tiempo era un enemigo implacable.
El resultado de ese esfuerzo titánico fue la salvación de los fondos para garantizar que el Cuartel y los 6.844 metros cuadrados de finca que lo rodean pasaran, por fin, a manos públicas. Y aunque el escaso margen obligará a devolver los 379.000 euros restantes destinados a la rehabilitación por la imposibilidad material de ejecutar la obra en semanas, el objetivo principal —la propiedad del inmueble— se logró.
Pero la gestión no se detuvo ahí. Con la compra bajo el brazo, se activó una estrategia política precisa, urdida por el concejal Víctor Navarro, para traer al Ministro Torres a Valsequillo. El objetivo era claro: que el Gobierno de España conociera el valor excepcional de este edificio de 1530 y arrancarle el compromiso de financiación para su rehabilitación, presupuestada en casi un millón de euros.
Ayer, el Ministro Torres aceptó el envite y fue rotundo: el Gobierno de España trabajará codo con codo con el Ayuntamiento para que el Cuartel de El Colmenar vuelva a brillar como recinto cultural al servicio de los valsequilleros y visitantes.
En política, como en la vida, no existen las casualidades, sino las causalidades. Pasar de estar a punto de perder un millón de euros a salvar el edificio más antiguo del municipio y obtener un compromiso estatal de rehabilitación en menos de cuatro meses no es suerte; es trabajo, organización y estrategia.
Valsequillo está de moda porque se gestiona con rigor. Y aunque a algunos, consumidos por la rabia, todo esto les parezca propaganda, los hechos son tozudos: el patrimonio de Valsequillo hoy está más seguro que ayer.






























