El pleno municipal aprobó la semana pasada el proyecto técnico para finalizar, de una vez, el Centro de Formación y Tecnificación Deportiva de Valsequillo. Una vez sea realidad el mismo, el saldo de gestión resultante no solo será deficitario, sino también bochornoso y grosero. Un proyecto que inicialmente estaba presupuestado en 2,1 millones de euros, acabará costándole a los contribuyentes más del doble, la indecente cantidad de 5 millones.
¿Por qué? Porque el proyecto inicial dejaba sin visión parte de la cancha. ¿Y luego? La modificación prevista superaba el 20%, por lo que hubo que rescindir el contrato con la empresa constructora. ¿Y después? El Consejo Superior de Deportes obligó al Ayuntamiento de Valsequillo a devolver más de un millón de euros de subvención por no justificar el dinero entregado y a abonar 210.000€ adicionales, en concepto de intereses.
Solo la intervención a última hora del Cabildo de Gran Canaria ha salvado que el ridículo del gobierno municipal fuera aún mayor. Este hecho, como las obras de la GC-41, demuestran que en nuestro municipio, lo único que funciona es lo que NO DEPENDE del gobierno municipal. Así de triste y gris y es nuestro presente.
El Centro de Tecnificación, una vez inaugurado, llevará aparejada una nueva bofetada de realidad para el gobierno. Y es que, enrocados en su habitual victimismo de acusar a la oposición de inestabilidad y bloqueo al municipio, ha sido precisamente ésta la que, unánimemente, ha respaldado al gobierno para que este centro sea una realidad.
Porque el único bloqueo que existe en Valsequillo es el de su gobierno: bloquea sus obras, bloquea su propia gestión y bloquea sus presupuestos. Que su proyecto bloquease igualmente la visión de la cancha desde la grada es una triste pero gráfica analogía de lo que Francisco Atta y su gobierno suponen para Valsequillo: que nada se ve claro, salvo su incompetencia.
Tarde, mal e incompetente no sólo describe a esta obra.
También a nuestro gobierno.






























