Valsequillo ostenta el indecoroso liderato de ser el municipio de Canarias que más tarda en pagar a sus proveedores. Por sí solo, este dato es en sí mismo motivo más que suficiente para evidenciar la falta de rigor de este gobierno. La última revelación de Valsequillo Digital, citando un informe del tesorero municipal, convierte el anterior dato en algo aún más hiriente: los campeones de la morosidad ahora lo son también de la falta de ética. Hay facturas que deben esperar casi 300 días para ser abonadas y otras que se pagan antes.
La advertencia del funcionario público evidencia el claro y directo ataque al principio de igualdad por parte del Ayuntamiento de Valsequillo. ¿Qué debe pensar quien aguarda durante meses a que se abone su factura al descubrir que hay otras posteriores que sí se han pagado? Las administraciones públicas deben ser el primer garante de la legalidad y transparencia. No aprobar presupuestos es un claro síntoma del descontrol institucional de este gobierno. Pagar antes a unos que a otros, arbitrariedad y abuso de poder. Se trata de cumplir la Ley de Contratos del Sector Público: 30 días para dar la conformidad a la factura y otros 30 para realizar el pago.
Todos los proveedores merecen la misma dignidad y respeto. Es inadmisible que unos sufran una carrera de obstáculos burocráticos para cobrar, mientras el ayuntamiento decide, cuidadosamente, quién debe cobrar y quién debe esperar. La política no puede ni debe ser un juego de favores. Tristemente, solo cabe una lógica deducción de esta perversa forma de actuar de Francisco Atta y su gobierno: no es la factura, sino a quien pertenece. Para este ayuntamiento, hay proveedores de primera y segunda.
Nuestro pueblo merece un gobierno que garantice la justicia, la transparencia y la responsabilidad, no un sistema donde la eficiencia se mide según sus intereses y conveniencias. Sin embargo, en Valsequillo, no reina el imperio de la ley y la igualdad entre proveedores, sino la simpatía de despacho.






























