Valsequillo Digital
La otra cara de la borrasca Emilia se traduce hoy en un paisaje de abundancia para Valsequillo. Las dos balsas de El Helechal han alcanzado el 100% de su capacidad tras el paso del temporal y la persistencia de las lluvias a lo largo de la última semana.
Si bien el municipio aún trabaja en la reparación de las incidencias visibles —como el tramo de la carretera entre Lomitos de Correa y La Palma que se hundió parcialmente o la caída de muros de piedra en Tenteniguada y El Rincón—, el balance hídrico es una noticia inmejorable para el sector primario.
Garantía para la agricultura y el campo
La estampa de las balsas a tope es el mejor regalo para la agricultura local, que ve garantizado el abastecimiento para los próximos meses. Este episodio de lluvias cumple con lo que Valsequillo Digital destacaba hace días: la necesidad de este «regalo del cielo» para empapar unos campos que llevaban mucho tiempo secos.
Respiro para los acuíferos de Gran Canaria
Más allá de lo que se ve en la superficie, el valor de estas precipitaciones reside en lo que ocurre bajo tierra. Las lluvias abundantes y serenas de esta semana contribuyen de forma decisiva a:
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Mejorar los niveles del subsuelo: El agua se filtra para recargar los depósitos naturales.
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Frenar el descenso del nivel freático: Gran Canaria lleva años registrando un preocupante descenso en sus bolsas de agua subterránea debido a la sobreexplotación y la sequía prolongada.
Noticias recientes de organismos oficiales como el Consejo Insular de Aguas han alertado frecuentemente sobre el estado crítico de los acuíferos de la isla. Episodios como el de la borrasca Emilia son vitales para revertir esta tendencia y asegurar la memoria hídrica de nuestra tierra.
Valsequillo y Gran Canaria necesitan con mayor frecuencia estos episodios de lluvia abundante y serena, ya que representan el motor que devuelve el verde a nuestras cumbres y la seguridad a nuestra agricultura y nuestra vida.






























