Valsequillo Digital
Si bien la borrasca Emilia barrió el Archipiélago canario dejando más de 1500 incidencias —afortunadamente ninguna de ellas grave—, el temporal también trajo consigo la cara más beneficiosa y esperada de la meteorología. Las predicciones de la Aemet se cumplieron, con registros extremos como rachas de viento de casi 160 km/h en Izaña y 145 mm de lluvia en San Mateo.
Sin embargo, en el saldo final de su visita, Canarias ha salido ganando.
El regalo del agua
Tras un largo periodo de sequía, la borrasca Emilia dejó el regalo más preciado:
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Presas y campos: El agua era vital para las presas, para empapar los campos y para devolver la vida a una tierra que estaba muy seca.
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Agricultura y paisaje: Este «regalo del cielo» es esencial para la agricultura y para vestir los campos del manto verde propio de esta época.
Barrancos con vida
La otra cara de Emilia se manifestó en imágenes de gran belleza:
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Barrancos vivos: La borrasca dejó numerosas imágenes de los barrancos de Valsequillo corriendo, un espectáculo natural que hacía tiempo que no se veía.
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Manto de nieve: Las cumbres de Gran Canaria amanecieron cubiertas por un precioso manto de nieve.
Tras las dificultades vividas el fin de semana, el municipio y la isla celebran la recuperación hídrica que impulsará la naturaleza y los recursos agrícolas.






























