Valsequillo Digital
En una categoría tan apretada como la Primera Regional, la regularidad no es solo un deseo, es una necesidad de supervivencia si se quiere subir de categoría. La UD Valsequillo lo comprobó el viernes de la peor manera posible al encajar un 1-0 frente al C.D. Arinaga. Desde Valsequillo Digital ya advertimos que la visita al equipo sureño era un partido trampa. A pesar de estar en puestos de descenso, el campo del Arinaga no es una plaza fácil, especialmente para los equipos de la parte alta de la clasificación. Y, lamentablemente, el pronóstico se cumplió.
El análisis para el conjunto de Valsequillo es claro: el pecado de la irregularidad y la montaña rusa de los últimos resultados se han convertido en un hándicap importante de cara a la clasificación. El equipo venía de una victoria contundente y anímicamente muy alta tras el 4-2 contra el San Pedro Mártir, pero volver a pinchar ante un rival de la zona baja corta drásticamente el ritmo de competición.
Fuego cruzado en la zona alta
Aunque el Valsequillo se mantiene en la pelea directa, la clasificación está que arde y el margen de error se ha agotado:
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CD Doramas: Sigue marcando el ritmo en lo más alto, a pesar de algún tropiezo reciente.
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CD Arguineguín: Un rival rocoso que no suele fallar y que tras la llegada de Juan Carlos Valerón al banquillo y varios refuerzos, se muestra imparable.
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El Longueras: Tras superar un mal comienzo de temporada, ya ha logrado superar al Valsequillo en la tercera posición, gracias a una imponente racha de 5 victorias consecutivas (el equipo más regular de la parte alta en el último mes).
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UD Valsequillo: Cae a la 4ª posición con 40 puntos, manteniéndose en puestos de promoción pero perdiendo el colchón de seguridad.
Lecciones para el objetivo de la Preferente
Para no descolgarse, el grupo de Pedro Vega tiene la obligación de recuperar la solidez defensiva. Si el objetivo real es la Regional Preferente, no se pueden escapar puntos contra equipos que pelean por el descenso. La lectura técnica deja una sensación agridulce: el equipo genera ocasiones, pero si no se materializan, cualquier contraataque te deja con las manos vacías, como ocurrió el viernes.
Un descanso necesario
La buena noticia es que a la UD Valsequillo le toca descanso en la jornada 23. Este parón llega en el momento ideal, ya que perder contra un equipo de la zona baja cuando te juegas el ascenso genera una presión extra que conviene enfriar.
Estas dos semanas permitirán al grupo asimilar que un traspié no arruina la temporada. Toca resetear, ajustar la puntería y volver con más fuerza para el sprint final.






























