Valsequillo Digital
El patio de butacas del Teatro Cronista Oficial Jacinto Suárez Martel se llenó anoche de una emoción contenida para rendir tributo a una de las figuras más entrañables del municipio: Agustín del Pino Calderín. El acto-homenaje, titulado significativamente “Ausencia”, congregó a familiares, amigos y representantes públicos en un ambiente de profundo respeto y cariño.
Organizado por el Club de Lectura Hypatia y con el acompañamiento musical del Colectivo de Música Popular Almogarén, la velada permitió echar la vista atrás a través de anécdotas y conversaciones que definieron a un hombre «bien sabido y muy leído».
«Ausencia»: El simbolismo de una silla vacía
El centro de todas las miradas fue una silla vacía que presidió el escenario. Una pieza artesanal cargada de historia:
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Origen: Fue fabricada a mano por su amigo Lelo del Pino, carpintero de Tenteniguada, como una forma de canalizar la tristeza tras la partida de Agustín.
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Significado: Aunque Agustín y Lelo discrepaban políticamente, les unía el placer de debatir «entre vinos y veras».
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Evolución: La silla, que luce una placa con la palabra «Ausencia», comenzó el acto vacía pero terminó colmada de libros y velas. A su alrededor se dispusieron ejemplares del periódico El Naciente, donde Agustín plasmó gran parte de sus escritos y pensamiento.
Como recordó su hija Tayri, Agustín era un hombre hecho a sí mismo, siempre ávido de cultura y «siempre con un libro en sus manos».
Un legado de honestidad e identidad
Durante el acto se puso en valor la «impronta profunda» de Agustín, un hombre que defendió a capa y espada la identidad de Valsequillo. A pesar de su timidez, su fuerza y carácter marcaron a quienes le conocieron, siempre guiado por un principio que anoche resonó con fuerza:
«El tránsito de la vida es un paso leve en la duración del universo y hay que aprovechar aquellos breves momentos de placer disfrutando de lo que se nos ha otorgado…».
Anoche, la memoria colectiva de Valsequillo demostró que, aunque la silla física pueda parecer vacía, la presencia de Agustín sigue más viva que nunca a través de sus palabras y la honestidad de su legado.






























