Valsequillo Digital.
Lo ha vuelto a hacer. Miguel Martel, el eterno «Correcaminos de Valsequillo», cumplió este domingo su promesa y logró finalizar la 48ª edición de la Maratón de Madrid, sumando así la impresionante cifra de 81 maratones completadas a lo largo de su trayectoria deportiva.
Una prueba de supervivencia bajo el sol de Madrid
La gesta de Martel cobra aún más valor dadas las durísimas condiciones en las que se desarrolló la prueba. El intenso calor que azotó la capital española durante la jornada dominical convirtió los 42,195 kilómetros en un auténtico desafío de resistencia, provocando que el dispositivo de seguridad y emergencias tuviera que emplearse a fondo.
Según datos de Emergencias Madrid, el SAMUR-PC tuvo que atender a un total de 244 personas durante el evento. De estas intervenciones, 24 requirieron traslado hospitalario, destacando el caso grave de un corredor de 50 años que sufrió un golpe de calor y tuvo que ser intubado y trasladado al Hospital Clínico.
Ante este escenario, la veteranía y el conocimiento de su propio cuerpo de Miguel Martel fueron claves para gestionar el esfuerzo y alcanzar la meta en una edición donde 47.000 corredores tomaron las calles.
De Valsequillo a la gloria nacional
Tal y como adelantó Valsequillo Digital en la previa de la carrera, el objetivo de Miguel era claro: superar el bache físico sufrido meses atrás en San Sebastián y demostrar que su pasión por el atletismo no conoce límites de edad.
Con 73 años, Martel no solo representa a Valsequillo en los principales circuitos de running del mundo, sino que se consolida como un ejemplo de vida y superación para todas las generaciones. Su 81ª medalla de «finisher» ya viaja de vuelta a Gran Canaria, donde el municipio lo espera para celebrar este nuevo hito.
Próxima parada: ¿Hacia la 82?
Tras el éxito en Madrid, el Correcaminos suma un nuevo capítulo a su leyenda personal. En una jornada donde la música rock y el ambiente de las calles de Madrid empujaron a miles de atletas, el nombre de Valsequillo volvió a sonar con fuerza gracias a la zancada incansable de Miguel Martel.






























