Valsequillo Digital.
En Valsequillo había un carpintero que leía mucho.
El carpintero, era un hombre sabio. Era tan sabio, que sus palabras hipnotizaban y animaban a escuchar en silencio. Tan sabio que sus intervenciones invitaban a reflexionar y que su presencia, aunque calmada y sigilosa, llenaba espacios.
Toda persona que se topó con el carpintero presume de haberlo hecho. Orgullo es lo que siente todo aquel que pudo haberlo llamado amigo porque personas como él, dejan huella, de esas que te acompañan toda una vida, que rescatas en conversaciones y mencionas a las generaciones venideras. Porque querido Lelo, fuiste, eres y serás un referente.
En ÁGORA tuvimos la indescriptible suerte de contar contigo como miembro. Aportabas al grupo un conocimiento envidiable, que acompañado de tu serenidad y simpleza, te convertían en un pilar.
Con el corazón en la mano nos despedimos de ti, dejas un profundo vacío en todos aquellos lugares que tuvieron el honor de acogerte.
Descansa en paz, amigo.
Con mucho amor, el equipo de ÁGORA.






























