La Universidad de La Laguna y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria han sido dos de los principales motores de transformación social de Canarias. Gracias a ellas, miles de canarias y canarios —muchas veces primeras generaciones universitarias— accedieron a una formación superior que abrió oportunidades, redujo desigualdades y fortaleció el progreso de nuestra tierra.
Hoy asistimos con preocupación al deterioro progresivo de la universidad pública: años de insuficiencia financiera, precarización y falta de planificación amenazan su capacidad docente, investigadora y social. Cuestionar y debilitar la universidad pública es poner en riesgo el futuro de Canarias.
Sin universidades públicas fuertes no hay investigación, innovación ni igualdad de oportunidades. No hay capacidad para retener talento, generar conocimiento ni construir un modelo económico más sostenible y justo.
Por ello, exigimos a las administraciones públicas un compromiso firme con nuestras universidades y el cumplimiento efectivo del artículo 55 de la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU), garantizando una financiación suficiente, estable y plurianual que permita alcanzar, antes de 2030, una inversión mínima del 1% del PIB en educación universitaria pública.
Defender la universidad pública canaria es defender el derecho de las próximas generaciones a formarse, investigar y construir su futuro aquí, sin verse obligadas a marcharse fuera.
Lo que está en juego no es solo el presupuesto de dos instituciones: está en juego el modelo de sociedad que queremos para Canarias. Una sociedad más justa, preparada, crítica y cohesionada.
DESDE VALSEQUILLO
La presencia institucional del ayuntamiento de Valsequillo, también toma partido por la causa y el manifiesto, apoyando el compromiso de la unidad y la defensa de las Universidades públicas de Canarias






























