Valsequillo Digital
La noche del pasado viernes, la música fue la gran protagonista en el arranque de las Fiestas y Feria de San Miguel. Tras el emotivo pregón de Armando Hernández Pulido, la Plaza de Tifariti acogió un espectacular concierto de Los Gofiones. Sin embargo, la velada guardaba una sorpresa muy especial: la timplista local Laura Martel celebró su 30 cumpleaños subiéndose al escenario para tocar junto a Los Gofiones, en un momento cargado de emoción, alegría y talento.
Una pasión que nació de la constancia
Aunque Laura es maestra de profesión, su trayectoria musical es un claro ejemplo de perseverancia. En una entrevista reciente, confesó que su relación con el timple no fue amor a primera vista. Siendo niña, su tío Ángel la animó a aprender a tocar el instrumento. Una obligación que no le entusiasmaba demasiado hasta que su primera profesora (y amiga desde entonces), Mary Carmen Segura, le mostró el potencial del timple como instrumento solista, y no solo de acompañamiento. Fue en ese momento cuando su pasión se encendió, llevando el timple de Valsequillo por todo el mundo, con viajes a lugares como Galicia, Santander, Polonia, Agadir o Senegal.
Del aula al escenario, un proyecto integral
Además de su faceta como intérprete y compositora, Laura es una apasionada de la educación. Como maestra de Primaria en el CEIP Elvira Vaquero de Valsequillo, enseña música y coordina desde hace varios años el proyecto «Schoolvision», una iniciativa inspirada en Eurovisión que involucra a los alumnos en todo el proceso de creación y grabación de una canción. De esta manera, combina su vocación pedagógica con su talento artístico.
La artista, que ha colaborado con figuras como Olga Cerpa y Benito Cabrera, ha lanzado dos álbumes con composiciones propias, algunas de ellas surgidas durante la pandemia. Su reciente colaboración con los hermanos Pablo y Alicia Pastrana en el álbum «Te lo dije cantando» reafirma también su conexión con el talento musical de su municipio. Sin duda, la celebración de su cumpleaños junto a Los Gofiones fue un broche de oro para una noche de celebración y para una carrera a la que todavía le quedan muchos sueños que cumplir.
Pero también fue una noche para demostrar, una vez más, que el timple no tiene límites.
¡Feliz cumpleaños, Laura!






























