Valsequillo Digital

Valsequillo Digital

  • Inicio
  • Noticias
    • Todos
    • Deportes
    • Gran Canaria
    • Valsequillo
    Jorge Hernández y la AAVV Era de Mota Almendras de Plata 2027

    Una vida dedicada a la educación

    Jorge Hernández y la AAVV Era de Mota Almendras de Plata 2027

    «Una obrera de la ciencia»

    Luis Monzón reconocido por el Festival Internacional «Para Clown de Sur» en Paraguay

    Luis Monzón reconocido por el Festival Internacional «Para Clown de Sur» en Paraguay

    Laura Martel deslumbra en Artenara

    Laura Martel deslumbra en Artenara

    Jorge Hernández y la AAVV Era de Mota Almendras de Plata 2027

    Una vida dedicada a cuidar de la salud de Valsequillo

    20 años regalando sonrisas

    20 años regalando sonrisas

  • Editorial
    ¿Un café con sabor a alianza?

    ¿Un café con sabor a alianza?

    Morales se aleja de Primero Canarias

    Morales se aleja de Primero Canarias

    Una visita de mucha revolución cristiana

    Una visita de mucha revolución cristiana

    Valsequillo está de moda

    Valsequillo está de moda

    Ni alcalde, ni chef

    Ni alcalde, ni chef

    Cuentas claras para un nuevo tiempo

    Cuentas claras para un nuevo tiempo

  • Opinion
    Sueños de una noche de verano

    Sueños de una noche de verano

    Lanzarote no es mi tierra, pero es tierra mía

    Lanzarote no es mi tierra, pero es tierra mía

    Puesta de sol en Famara

    Famara y su majestuosidad

    El Perinqué: el Toro que soltó al Perro Maldito

    El Perinqué: el Toro que soltó al Perro Maldito

    Si fue un linchamiento

    Cuando la transparencia se convierte en un principio básico de gobierno

    Enhorabuena Mayoya

    Enhorabuena Mayoya

  • Vídeos
  • Contacto
Ningún Resultado
Ver Todos los Resultados
  • Inicio
  • Noticias
    • Todos
    • Deportes
    • Gran Canaria
    • Valsequillo
    Jorge Hernández y la AAVV Era de Mota Almendras de Plata 2027

    Una vida dedicada a la educación

    Jorge Hernández y la AAVV Era de Mota Almendras de Plata 2027

    «Una obrera de la ciencia»

    Luis Monzón reconocido por el Festival Internacional «Para Clown de Sur» en Paraguay

    Luis Monzón reconocido por el Festival Internacional «Para Clown de Sur» en Paraguay

    Laura Martel deslumbra en Artenara

    Laura Martel deslumbra en Artenara

    Jorge Hernández y la AAVV Era de Mota Almendras de Plata 2027

    Una vida dedicada a cuidar de la salud de Valsequillo

    20 años regalando sonrisas

    20 años regalando sonrisas

  • Editorial
    ¿Un café con sabor a alianza?

    ¿Un café con sabor a alianza?

    Morales se aleja de Primero Canarias

    Morales se aleja de Primero Canarias

    Una visita de mucha revolución cristiana

    Una visita de mucha revolución cristiana

    Valsequillo está de moda

    Valsequillo está de moda

    Ni alcalde, ni chef

    Ni alcalde, ni chef

    Cuentas claras para un nuevo tiempo

    Cuentas claras para un nuevo tiempo

  • Opinion
    Sueños de una noche de verano

    Sueños de una noche de verano

    Lanzarote no es mi tierra, pero es tierra mía

    Lanzarote no es mi tierra, pero es tierra mía

    Puesta de sol en Famara

    Famara y su majestuosidad

    El Perinqué: el Toro que soltó al Perro Maldito

    El Perinqué: el Toro que soltó al Perro Maldito

    Si fue un linchamiento

    Cuando la transparencia se convierte en un principio básico de gobierno

    Enhorabuena Mayoya

    Enhorabuena Mayoya

  • Vídeos
  • Contacto
Ningún Resultado
Ver Todos los Resultados
Valsequillo Digital
Ningún Resultado
Ver Todos los Resultados
Home Opinion

Cosas del verano. Calores y olores

Memorias de una infancia entre el solajero, las hierbas del abuelo y el aroma del café.

VD-Autor por VD-Autor
2026-08-06
en Opinion, Sin Categoría
0
Estampa canaria de abuelo y nieto en sus quehaceres
0
Compartidos
129
Visitas
WhatsappFacebookTelegram

Entre aquel verano y este, entre el del pasado y el del presente, solo parece existir una cosa en común: el calor y esa sensación de agobio que se pega al cuerpo.

El sol abraza el ecuador de la tierra y la estación gobierna sus extremos con la cadencia inevitable de los ciclos. Atiza la candela sobre los llanos, que parecen arder bajo las llamaradas del vapor. Estalla el pastizal. Los ocres aparecen, secando y resquebrajando las hierbas altas, bebiéndose hasta la última savia verde de sus tallos.

No hay tregua. Apenas un pacto con el alisio, que refresca la frente con la caricia de la aurora, mantiene una esponja húmeda flotando sobre el norte y la costa y, después, se retira tímidamente al mediodía para dejar paso a la imposición del astro rey. Solo ese pacto de amor con la isla mantiene la lealtad agradecida de su presencia.

Recuerdo aquellos veranos de mi niñez, cuando todo se limitaba al encierro. Veranos de tumbarse a dormir arrente del piso, buscando el frescor de las baldosas; noches de sofoco y tardes enteras jugando en los pasillos de la casa, huyendo de los latigazos del sol.

Mi madre nos encerraba y guardaba la llave para impedir que escapáramos a los embates de aquel castigador solajero.

Mi hermano Tavo era el peligro.

Buscaba mil excusas para forzar la salida. Cuando mi madre se quedaba dormida durante la siesta, él saltaba por la ventana de la cocina y reptaba por la pared que daba a la casa del abuelo. Yo, al principio, lo denunciaba. Después comprendí que aquella prisión de la que él quería escapar también era la mía.

Nos costaba entender los extremos de protección de nuestra madre.

Entonces comenzaban las negociaciones mientras ella bordaba:

—Mamá, ¿a qué hora podemos salir?

Ella fijaba un horario inamovible:

—A las seis de la tarde.

Y allí permanecíamos, todo el tiempo, intentando arañarle minutos al encierro. Primero pedíamos salir a las cinco y media. Luego a las cinco y cuarto. Después a las cinco. Cualquier rebaja nos parecía una victoria.

La suerte aparecía algunas veces en forma de trabajos caseros o de encargos forasteros. Podía llegar algún repartidor que se había hecho amigo de mi hermano y se lo llevaba de acompañante en el furgón durante el reparto.

A mí, en cambio, me seducía la bondad del abuelo.

—Que baje el muchacho a ayudarme en la cueva a amarrar las hierbas —avisaba.

Y allá iba yo.

Nos sentábamos a la puerta de la cueva, al fresquito, haciendo manojos de tomillo, laurel, doradilla, cola de caballo, hierbaluisa, manzanilla y caña limón, o llenando pequeñas bolsitas de orégano.

—¿Y a cuánto vendes estas bolsas, abuelo?

—A pesetas.

—¿Y los manojos de hierbas?

—A una cincuenta.

—¿Y cuántos tenemos que amarrar?

Entonces me daba el ajuste:

—Treinta manojos de cada clase y cincuenta bolsitas de orégano.

Parecía poca cosa cuando lo decía, pero el trabajo se alargaba durante toda la tarde.

Desde un pequeño transistor, colgado de una tacha de la pared, las ondas emitían radionovelas. A veces aquello resultaba un tedio soporífero, apenas amortiguado por las sombras frescas que salían de la cueva, por la compañía del abuelo y por aquellas voces radiofónicas que nos transportaban hacia mundos imaginarios.

Había días más divertidos, en los que nuestra conversación avanzaba entre aprendizajes, ocurrencias y simpatías. El abuelo tenía una gracia especial, un estilo propio que utilizaba según la intensidad del momento. De repente, sin previo aviso, se ponía a soltar pedos escandalosos para liberar los potajes y provocar mis risas.

Y aquello, algunas veces, se nos iba de las manos.

¡Menudo escándalo podían formar algunas de sus digestiones!

Durante los descansos publicitarios de las radionovelas aparecía un personaje que anunciaba los productos con marcado acento mexicano. La invasión musical de las rancheras y los corridos era entonces notabilísima, igual que la de los puntos cubanos. Durante los años sesenta y setenta, la influencia de la cultura mexicana fue extraordinaria.

Aquel actor anunciaba un matamoscas en aerosol, una especie de Mosfertil de la época. Con voz de galán mexicano decía:

—Lupita, ¿has olido el último perfume que traje de Europa? Oro… ¡Oro Matón!

Alargaba las palabras con aquel acento tan chamaco, solemne y exagerado, que a mí me parecía irresistible.

Desde entonces, cada vez que el abuelo tenía una de sus sonoras ventosidades, yo soltaba inmediatamente lo que estuviera haciendo, levantaba la cabeza y, poniendo la voz del actor radiofónico, recitaba:

—Lupita, ¿has olido el último perfume que traje de Europa? Oro… ¡Oro Matón!

El abuelo se moría de risa con mi actuación y con el sentido oportuno que yo le daba al anuncio. Yo permanecía siempre alerta, esperando detectar aquellos olores jediondos para interpretar de nuevo mi papel.

La abuela, al escuchar el escándalo que teníamos armado en la puerta de la cueva, aparecía con unas tazas de café.

Aquel buchito negro y dulce despertaba la tarde y armonizaba la vida.

Durante mucho tiempo llegué a imaginar que el café lo había inventado mi abuela, únicamente para regalarnos aquellos pequeños buchitos de amor familiar.

Porque hay aromas que no desaparecen nunca.

Todavía hoy, cuando el verano aprieta y el aire caliente se queda inmóvil sobre los campos, regreso a aquella cueva, a los manojos de hierbas, a las radionovelas y a las risas del abuelo.

Y comprendo que pocas imágenes pueden ser más hermosas que escuchar su risa en una tarde de verano, sentado a la puerta de la cueva, mientras se acerca lentamente el aroma del café de mi infancia.

Feli Santana

Etiquetas: Feli SantanaopiniónRelatosValsequillo
Entrada Anterior

Jorge Hernández y la AAVV Era de Mota Almendras de Plata 2027

Entrada Siguiente

Don Benigno López Monzón una vida de trabajo y compromiso

Entrada Siguiente
El valor de las palabras

Don Benigno López Monzón una vida de trabajo y compromiso

  • Tendencias
  • Comentarios
  • Más Reciente
Felipita Cruz Díaz. La abuela panadera

Felipita Cruz Díaz. La abuela panadera

2025-10-18
MOCIÓN DE CENSURA en Valsequillo

MOCIÓN DE CENSURA en Valsequillo

2025-11-05
La panadería alemana de Valsequillo

La panadería alemana de Valsequillo

2025-11-29
LA MAGOTECA

LA MAGOTECA

2026-04-13
Historia de Las Haciendas. Capellanía de cuchara

Historia de Las Haciendas. Capellanía de cuchara

2
Felipita Cruz Díaz. La abuela panadera

Felipita Cruz Díaz. La abuela panadera

2
La panadería alemana de Valsequillo

La panadería alemana de Valsequillo

2
¿Cuál ha sido la noticia del año en Valsequillo?

¿Cuál ha sido la noticia del año en Valsequillo?

2
Jorge Hernández y la AAVV Era de Mota Almendras de Plata 2027

Una vida dedicada a la educación

2026-08-27
Valsequillo promueve el envejecimiento activo y combate la soledad a través del programa ‘Actívate’

Valsequillo promueve el envejecimiento activo y combate la soledad a través del programa ‘Actívate’

2026-08-27
Sueños de una noche de verano

Sueños de una noche de verano

2026-08-26
ASBA y CC suben el precio del agua un 9%

Valsequillo exigirá la declaración de bienes anual a todos sus concejales

2026-08-25

Últimas noticias

Jorge Hernández y la AAVV Era de Mota Almendras de Plata 2027

Una vida dedicada a la educación

2026-08-27
Valsequillo promueve el envejecimiento activo y combate la soledad a través del programa ‘Actívate’

Valsequillo promueve el envejecimiento activo y combate la soledad a través del programa ‘Actívate’

2026-08-27
Sueños de una noche de verano

Sueños de una noche de verano

2026-08-26
ASBA y CC suben el precio del agua un 9%

Valsequillo exigirá la declaración de bienes anual a todos sus concejales

2026-08-25

Páginas

Inicio
Contacto

Categorías

  • Noticias
  • Deportes
  • Canario
  • Nacional
  • Gran Canaria
  • Valsequillo

Síguenos

© 2025 Designed by MKG Soluciones | Developed by Eivor Systems.

Política y Privacidad
Aviso Legal
Política de Cookies
Ningún Resultado
Ver Todos los Resultados
  • Inicio
  • Noticias
  • Editorial
  • Opinion
  • Vídeos
  • Contacto

© 2025 Designed by MKG Soluciones | Developed by Eivor Systems.

¡Bienvenido de nuevo!

Acceda a su cuenta

¿Ha olvidado su contraseña?

Recuperar contraseña

Introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico para restablecer tu contraseña.

Iniciar sesión

Añadir nueva lista de reproducción