La empresa estatal Correos, dentro de su Plan Estratégico 2024-2028, continúa su proceso de reconversión y reorganización interna. En Valsequillo, este giro afecta directamente al servicio de paquetería, que pierde peso en la oficina local y provoca el traslado de parte de la plantilla al centro de Telde.
La medida ha generado malestar entre los trabajadores, especialmente entre empleados vinculados desde hace años al municipio, que ven cómo su futuro laboral pasa ahora por cambios de destino y nuevas condiciones de trabajo. Todo ello se enmarca en una estrategia empresarial orientada a la rentabilidad, después de que la compañía cerrara su último ejercicio con beneficios tras una década marcada por pérdidas.
UNA SUCURSAL SIEMPRE CUESTIONADA
Sin embargo, en Valsequillo la preocupación no es solo laboral, también vecinal. El municipio ha vivido distintos cambios en sus oficinas postales y siempre mantuvo una estrecha relación con el servicio de reparto y atención ciudadana. Desde los tiempos recordados de “Manolito el Cartero”, Correos formó parte de la vida cotidiana del pueblo.
Aunque se mantendrán servicios básicos de mensajería, la reducción de la paquetería obligará a muchos vecinos a desplazarse hasta Telde para realizar gestiones o recoger envíos. Una situación especialmente sensible para mayores, personas con movilidad reducida o usuarios sin facilidad de transporte.
MALESTAR EN LOS USUARIOS LOCALES
Entre los usuarios locales, la noticia no ha sido bien recibida. Muchos consideran que un servicio público estatal debe responder primero a las necesidades de la población, y no únicamente a criterios de ajuste económico. Además, en pleno crecimiento del comercio online, existe el riesgo de que parte de la clientela tradicional opte por empresas de la competencia si el servicio pierde cercanía y comodidad































Valsequillo no puede permitirse perder servicios en su oficina de Correos. Hablamos de un municipio de más de 9.000 habitantes, disperso además en distintos barrios y zonas alejadas, donde muchas personas mayores o con movilidad reducida dependen de la cercanía de los servicios públicos.
Reducir la paquetería y obligar a los vecinos a desplazarse hasta Telde no es una mejora, es un retroceso. Hoy en día, con el crecimiento del comercio online, la oficina de Correos no solo sirve para cartas: también es un punto esencial para recibir paquetes, hacer devoluciones, trámites administrativos y apoyar a pequeños negocios locales que necesitan enviar productos o documentación.
La rentabilidad económica no puede ser el único criterio cuando hablamos de un servicio público estatal. Mantener una oficina completa en Valsequillo significa garantizar igualdad de acceso para quienes no tienen coche, tiempo o facilidad para desplazarse fuera del municipio.
Además, quitar servicios termina afectando también a la economía local y a la confianza de los usuarios, que acabarán buscando alternativas privadas. Eso supone menos actividad para la oficina y un deterioro progresivo de un servicio que durante décadas ha sido parte fundamental de la vida del pueblo.
Valsequillo merece una oficina de Correos con todos sus servicios, moderna, cercana y adaptada a las necesidades reales de sus vecinos.