La Provincia. Verónica Pavés.
El alisio rescatará a Canarias del calor asfixiante a partir del miércoles. El fortalecimiento de las brisas frescas y húmedas desde el norte del planeta ayudarán al Archipiélago a acabar con las altas temperaturas que llevan afectando casi una semana a las Islas, logrando que los termómetros vuelvan a marcar valores más habituales para la época del año: entre 20 y 25 grados.
Así lo ha adelantado la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) que ha activado, por ello, avisos acordes a la situación meteorológica que se viene. De esta manera, Canarias pasará en pocos días de los avisos naranjas y rojos por temperaturas de entre 38 y 40 grados que afectaron al conjunto de las Islas el pasado domingo, a un único aviso amarillo por altas temperaturas el próximo miércoles.
La isla afectada por este último aviso será Gran Canaria. En concreto, en las medianías y cumbres orientadas al sur, puesto que su geomorfología ‘estanca’ las masas de aire cálidas durante más tiempo.
En todo caso, como adelanta Victor Quintero, delegado provincial de la Aemet en Santa Cruz de Tenerife «habrá un refresco en todos los niveles». El regreso del alisio no solo apaciguará las temperaturas, sino que también devolverá el mar de nubes al norte de las Islas o en aquellos lugares donde la brisa «encuentre obstáculos».
Día de transición
Este martes, sin embargo, será un día de transición. «Las temperaturas irán descendiendo progresivamente, pero todavía se podrán registrar temperaturas altas», insiste Quintero. La Aemet mantiene en este caso los avisos amarillos por calor en Lanzarote, Fuerteventura, el sur de Tenerife y la cumbre de La Palma, y en naranja en el este, sur y oeste de Gran Canaria y sus cumbres. «Todvía se podrán superar los 34 grados en muchos puntos del Archipiélago», insiste el delegado de la Aemet.
Este lunes también fue un día de transición en el que el calor, aunque aún perenne, empezó a dar signos de debilitamiento. Durante la mañana, por ejemplo, parte de Tenerife –incluida la capital– amaneció sumida bajo un espeso manto de niebla; mientras que durante la tarde, y sin previo aviso, empezó a llover en el Teide.
Niebla de advección
Lo que ocurrió es lo que la ciencia denomina neblina de advección. Este fenómeno ocurre como consecuencia del choque de dos masas de aire con temperaturas muy dispares. En este caso, el calor que lleva varios días afectando a las Islas discurre por encima (advección) del aire frío y húmedo que se encontraba sobre el mar.
Al contacto, las altas temperaturas de la capa superior provocan que la inferior se caliente «rápidamente», lo que genera evaporación y condensación. En última instancia, este efecto termodinámico genera una estampa similar al marde nubes sin ser, sin embargo, lo mismo.
«La diferencia de temperatura entre ambas capas fue tan grande que provocó esta neblina», explica Víctor Quintero, delegado de la Aemet en Canarias, que insiste en que nada tiene que ver con la calima. «La calima es solo una consecuencia de la entrada de masa de aire cálido desde el continente africano», insiste. Este insólito amanecer no solo se produjo en la capital de la isla tinerfeña, también se repitió por el norte de la isla.
Otros tipos de niebla
Existen otros muchos tipos de niebla, por ejemplo, la de evaporación. «En este caso es al contrario: el aire frío se posa sobre una superficie más cálida, ocasionando evaporación del vapor de agua de la nube.
La lluvia en el Teide también ocurrió como consecuencia de la diferencia de temperatura. En este caso, por el choque de una masa de aire húmeda en altura con el suelo caliente por la irradiación solar.
Más de 40 grados
Pese a este alivio de las temperaturas, en muchas zonas ni siquiera se notó, dado que los termómetros volvieron a registrar máximas de más de 40 grados. Fue el caso de la estación de Llano de los Loros, que se encuentra a más de 800 metros a nivel del mar entre La Laguna y Santa Cruz. Este punto del Archipiélago marcó una máxima de 40,5 grados después de pasar una noche tórrida, donde los termómetros no bajaron de los 27 grados. Otra de las zonas más cálidas de Tenerife estuvo en Arico, donde los termómetros marcaron máximas de 39,8 grados.
Lo mismo ocurrió en el sur de Gran Canaria, donde se marcó una máxima de 40,2 grados en San Bartolomé de Tirajana. La Aldea de San Nicolás, también al suroeste de la isla, no se quedó atrás y registró una máxima de 39,9 grados.
Finaliza la alerta máxima
De hecho, la Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias ha anunciado la finalización de la alerta máxima por altas temperaturas en el Archipiélago, pero ha mantenido la alerta por calor intenso.
La calima por su parte, tardará algo más en disiparse. La Aemet no prevé que desaparezca del todo hasta finales de semana, siendo las islas más afectadas las de la provincia oriental. En todo caso, el polvo sahariano se mantendrá en capas altas de la atmósfera con lo que no provocará problemas de visibilidad ni tanto impacto en la salud de la población.
Radiación
Según la Dirección de Salud Pública Canarias se encuentra estos días en riesgo extremo por radiación ultravioleta hasta el 15 de agosto, a excepción de Santa Cruz de Tenerife, Candelaria, Güímar, Santa Úrsula, San Juan de la Rambla, Garachico y Puerto de la Cruz. Estos últimos se encuentran en riesgo alto. Salud Pública recomienda evitar por completo la exposición al sol en aquellos lugares donde el riesgo sea extremo.






























