Valsequillo Digital.
El primer escollo hacia la categoría Preferente se ha superado con una nota sobresaliente. Tras el golpe de autoridad propinado en la ida (0-2), la UD Valsequillo saltó a su feudo decidida a no dar espacio a la especulación, firmando un incontestable 4-1 frente a la UD San Antonio que desató la locura en las gradas.
🔥 Un rodillo azulón en estado de gracia
El choque de vuelta fue un monólogo de los locales, que hicieron gala de las mejores virtudes que han cultivado a lo largo del año: una intensidad asfixiante en la presión, una zaga sin fisuras y una pegada demoledora en los metros finales. El San Antonio apenas pudo contrarrestar el ritmo de un Valsequillo que llega a este tramo decisivo de los playoff en un estado de forma física y mental envidiable.
Con el pitido final, el 6-1 global ratifica el compromiso, el trabajo y el hambre de un vestuario que camina con paso firme hacia su objetivo.
🏟️ El José Antonio Atta, un jugador más
La noche no habría sido completa sin el pulmón del equipo: su afición. Los vecinos y vecinas respondieron a la llamada del club llenando las gradas y llevando en volandas a los jugadores durante los 90 minutos. «Una vez más, respondió llenando el campo y empujando al equipo. Gracias por estar siempre ahí», transmitía la entidad con profunda gratitud.
🆚 La Garita espera en semifinales
En el horizonte asoma ya la semifinal. La Garita será el rival de los azulones tras resolver su eliminatoria frente al Barrial. Los teldenses hicieron valer el 1-0 de la ida ganando también a domicilio en el norte (1-3).
El cruce entre ambos equipos promete un gran espectáculo futbolístico. Si bien es cierto que durante la liga regular el equipo de Pedro Vega consiguió imponerse en los dos enfrentamientos directos a La Garita, en el seno del club la consigna es clara: la estadística en los playoff no juega. Esta es una competición totalmente nueva, el contador de goles está a cero y ambos conjuntos, que llegan en un excelente estado de forma, se jugarán el billete para la gran final en 180 minutos de máxima tensión.
Queda el tramo más empinado del camino, pero este equipo sigue dando motivos de sobra para mantener la fe intacta.






























