La noticia conocida ayer sobre el desbloqueo de los expedientes de subvenciones por parte del nuevo grupo de gobierno supone, ante todo, un alivio vital. Todo apunta a que, tras la firma de los convenios y la fiscalización pertinente, el dinero llegará a las cuentas de los clubes deportivos, entidades culturales y asociaciones antes de que acabe enero. Sin embargo, más allá del «cuándo», es imperativo analizar el «por qué» y el «cómo» hemos llegado a una situación en la que el tejido asociativo del municipio ha estado dos temporadas y media sin percibir un solo euro.
Sin presupuesto todo es más difícil
La explicación técnica es sencilla, pero sus consecuencias son devastadoras: sin presupuesto anual, no hay subvenciones. La fórmula legal exige que estas ayudas se articulen a través del Plan Estratégico de Subvenciones, un documento que nace y muere con la aprobación del Presupuesto Municipal. Si la cuenta general no se aprueba, el plan decae y el dinero se congela.
La realidad es que el último presupuesto aprobado por el gobierno de Paco Atta fue el de 2023. Aquellas ayudas, pagadas en enero de 2024, cubrían la temporada 22-23. Desde entonces, la ausencia de presupuestos en 2024 y 2025 generó un vacío que ha asfixiado a las entidades. Hemos visto al Fútbol Sala recortar equipos y a directivos poner dinero de su propio bolsillo para que la actividad no parase. Esa es la cara real de la mala gestión: el perjuicio a terceros.
El mérito de la solución
El intento del anterior gobierno de usar la vía de emergencia fracasó por estar el expediente plagado de errores que hacían inviable el pago. Al nuevo ejecutivo le ha tocado arreglar el entuerto bajo presión y casi sin margen.
Decía Paco Atta en el último pleno: «Si estos recursos se pierden, será responsabilidad de ustedes». Siguiendo esa lógica, y aplicando un justo quid pro quo, si el dinero finalmente llega y los clubes pueden pagar sus deudas y respirar, el mérito será indudablemente del nuevo equipo de gobierno.
Lecciones para el futuro
Durante 14 años, la oposición denunció que presentar los presupuestos sistemáticamente fuera de plazo traería consecuencias. El tiempo les ha dado la razón. La situación límite de nuestros clubes es el ejemplo palpable de lo que significa gestionar tarde y mal.
Desde Valsequillo Digital, celebramos que el dinero vaya a llegar, pero sobre todo, esperamos que esto marque el final de una etapa nefasta y el inicio de un tiempo nuevo donde la eficiencia y la planificación sean la norma, y no la excepción.






























